Se levantó de la cama con intenciones de cepillarse el cabello, su doncella aun no mandaba a alguien a que le preparara el baño. Fue hasta el tocador donde tomó asiento en el taburete. Un pequeño grito se escapó de sus labios al ver su reflejo en el espejo.
“Te haré mía, te marcaré para que no quede duda de a quién perteneces”
Ahora entendía lo que le había querido decir con aquella frase, pues llevaba varias marcas rojizas en el cuello. Recordaba cuando la besaba y succionaba contra su piel, p