En un hospital, pero a kilómetros de Grecia, una mujer se encontraban en una camilla.
Sus ojos miraban sin ver, un punto fijo en la blanca pared que se distorsionaba entre las lágrimas silenciosas que acariciaban sus mejillas.
La enfermera que en ese momento se encontraba monitoreando que todo estuviera bien, la miró con un deje de lástima que no pudo ocultar, al verla tan sola, tan perdida... Tan rota.
- Descanse y si todo va bien, mañana estará de alta.- La mujer le sonrió, tratando de darle