- ¿Conseguiste lo que te pedí?.- El hombre preguntó con voz neutra, mirando a su acompañante, el cuál vestía un pulcro traje blanco que lo confundía con los demás doctores del lugar.
- Sí señor. Todo está listo, tal cuál usted ordenó.- El otro respondió de la misma forma, mientras le mostraba la jeringa con aquel líquido incoloro en su interior.
- Bien.- El hombre asintió.- Entonces haz lo que tengas que hacer. Si lo logramos, ten por seguro que te recompensare.
El otro sólo asintió, antes de a