Aura miraba las estrellas, recostada en el césped.
Hacía ya ratos que había dejado de llorar, más sin embargo, su mente aún seguía aturdida, confundida... Aún seguía sumida en aquel caos que desde hacía mucho no la asaltaba de aquella forma.
- ¿Aura?.- La castaña alzó su rostro y miró a la mujer de cabellos negros cómo la noche, que la veía curiosa.
- Mariana...- Aura susurró con voz ronca y rota debido al llanto.
- ¿Cómo os sentís?.- Mariana se sentó en el césped junto a ella y Aura también se