Harvey esbozó una ligera sonrisa cuando miró a Nolan. Estaba bastante impresionado por el joven amo.
Dicho esto, ya no había forma de que los dos dejaran esto atrás.
Harvey dio unos golpecitos en la cara de Nolan y dijo a la ligera: “¿Por qué no lo adivinas? Veremos si puedo matarte”.
“¿Matarme?”.
Nolan soltó una risita. Tenía los ojos helados.
“Aunque lo hicieras, seguirías sin poder resolver el problema que tenemos entre manos. Seguirías sin poder enfrentarte a la situación que tienes del