Marco permaneció en la terraza después de conversar con Renato, apoyado contra la baranda mientras contemplaba los viñedos que se extendían frente a él. El sol comenzaba a descender y la luz dorada se filtraba entre las hileras de parras, pero el paisaje no conseguía distraerlo. Su padre le había dicho cosas que llevaban demasiado tiempo esperando ser escuchadas y, aunque algunas le dolían, otras empezaban a darle sentido a comportamientos que antes prefería ignorar. Adelaide no se había marcha