La mañana en las oficinas centrales del Grupo Prieto comenzó con el movimiento habitual. Los informes sobre las nuevas cosechas, los contratos de distribución y los acuerdos comerciales ocupaban las mesas de trabajo mientras los empleados se encargaban de mantener el ritmo de una empresa construida durante generaciones. Sin embargo, dentro de la sala de reuniones, el hombre que dirigía aquel legado no parecía estar completamente presente.
Marco escuchaba los avances de la temporada de exportaci