En el hospital, Lorenzo acababa de salir del área de pediatría cuando reconoció a Sofía al fondo del pasillo. La encontró sentada frente a las puertas de urgencias, con el cuerpo inclinado hacia delante y las manos apretadas entre las piernas. La expresión de su rostro le hizo cambiar el rumbo de inmediato. Sofía levantó la cabeza al escuchar sus pasos y, apenas lo vio, se puso de pie con tanta rapidez que la silla se desplazó unos centímetros hacia atrás. Lorenzo se acercó y ella se aferró a