Adelaide caminó con rapidez por el largo pasillo que conducía a los sanitarios. Procuraba mantener el paso firme y el rostro sereno, pero cada palabra de Antonia seguía resonando con fuerza en su cabeza. Saludó con una leve inclinación de la cabeza a un par de invitados que se cruzaron en su camino y continuó avanzando sin detenerse. Lo único que deseaba era encontrar un lugar donde nadie pudiera verla.
Desde el otro extremo del salón, Lorenzo siguió aquella escena con discreción. No había alca