El fin de semana llegó acompañado de un cielo despejado y una temperatura agradable que invitaba a dejar atrás el movimiento de la ciudad. La familia Prieto se trasladó a la propiedad de los viñedos, aquel lugar que durante años había representado una parte importante del legado familiar. No era la mansión donde transcurrían las obligaciones diarias ni la oficina donde se tomaban decisiones empresariales; allí, entre extensas hileras de vides y antiguas construcciones de piedra, los Prieto most