El silencio que quedó suspendido en la gran sala resultaba incómodo incluso para Renato. Adelaide respiró hondo, comprendiendo que continuar aquella conversación delante de todos solo empeoraría las cosas. No estaba dispuesta a convertir la casa en un escenario de reproches, mucho menos después del día tranquilo que acababa de vivir. Con la serenidad que había aprendido a conservar, dirigió una mirada respetuosa hacia sus suegros.
—Si me disculpan, voy a subir a darme un baño y descansar un mo