Adelaide regresó a la casa de Sofía con la carpeta todavía entre las manos. Durante el trayecto se quedó mirando por la ventana, viendo pasar las calles sin prestar demasiada atención a nada de lo que ocurría a su alrededor. Había salido aquella mañana con una pequeña ilusión, convencida de que recuperar su trabajo podía ayudarla a reconstruir su vida lejos de Marco. Ahora regresaba con la sensación de que otra puerta se había cerrado delante de ella. Cuando bajó del taxi, tomó aire antes de en