Tras colgar, observé el número bloqueado con una sonrisa llena de frialdad. ¿Quería amenazarme? ¿En serio creía que me asustaría con un número diferente?
Jamás aprendería. Hay personas que no se pueden amenazar. Especialmente aquellas ya no tienen nada que perder.
Dos días después, recibí un mensaje de Mia:
“Tu exjefe se está derrumbando. Escuché que el consejo convocó una reunión de emergencia para cuestionar su liderazgo.”
“Sin ti, el sistema financiero de los Martín colapsó por completo.”
De