Ella suspiró justo antes de volver a darle una mirada al folder con los documentos. Era momento de descubrir toda la verdad.
—Esto no termina aquí, querido —le dijo Emilia al momento que se levantaba de su lugar.
—¿Sí, señora? Dígame qué tengo que hacer.
—Todo lo que tienes que hacer es encontrar a aquella mujer que fue parte del plan de ese tal Gonzalo y que esté dispuesta a firmar el documento. —Dijo
El hombre sonrió. — ¿Y cree que eso es tan sencillo? Señora, necesitamos ofrecer diario.
—De