Mientras caminaba el recuerdo de Sasha no salía de su mente, tenerla desnuda en sus brazos, y esa imagen se mezclaban con la escena de tener en brazos a su madre muerta. Todos sus pensamientos y recuerdos se reducían a un doloroso.
—Perdóname Sasha, no pude protegerte, ahora no estás y yo tengo que vivir con el dolor de tu ausencia, no se si es mi castigo por no protegerte, o mi penitencia por revelarme ante los designios de la diosa luna.
Arion llegó al altar y miró fijamente a Romina.
—Aquí