Una vez que el silencio se apoderó de la arboleda, Alastor se aclaró la garganta y dirigió su mirada a las mesas que habían sido ocupadas por los alfas invitados.
–Buenas noches a todos, en primer lugar, quiero agradecer a todos los alfas que asistieron esta noche para presenciar uno de los momentos más importantes para esta manada.
» Antes de llegar a eso, me gustaría agradecer a dos alfas en especial, pues sin ellos, nada de esto sería posible.
Ya que todos los presentes conocen mi historia,