Cuando Anna comenzó a bajar el último tramo de las escaleras hacia el primer piso, Jared apareció al pie de la escalera y le tendió su mano.
–¿Estás lista? –
–Lo estoy –dijo Anna tomando la mano del rastreador
–¿Cómo están esos nervios? –
–Controlados, pero, mentiría si te dijera que no lo estoy –
–Entonces creo que desperté justo a tiempo –dijo Egan, quien caminaba hacia ellos con paso lento
–Egan…–masculló Anna antes de correr a sus brazos para poder abrazarlo –Lo lamento, ¿estás bien? –