Durante unos segundos, Anna observó a Gino y después a Egan, la idea no era mala, pero, había un problema:
Todos los lobos que conocía eran enormes.
–Sí, no conocer a todos los lobos de tu manada puede dificultar la tarea –dijo Gino rascándose la cabeza al recordar que Anna sólo conocía lobos de alto rango
–Un poco…–masculló ella
–¿No conociste a la loba de Pía? –preguntó Egan –Es una guerrera de alto rango, pero sólo tiene diecinueve años, su loba aún debe ser pequeña –
–Es verdad, Pina no es