Extrañado por la seriedad de Byron, Gino se acomodó mejor en su asiento y clavó su mirada en el hombre junto a él, quien nervioso, se aferraba con fuerza al volante del auto.
–¿De qué se trata? –preguntó Gino finalmente
–Prométeme que no se lo dirás a Anna –pidió Byron con firmeza
Antes de decir nada, Gino volvió a asegurarse de que Anna dormía y tras comprobarlo, asintió.
–Lo prometo –
–El alfa quiere viajar a Gretza, más específicamente, a los alrededores de Arcadia –dijo en voz muy baja, pue