Capítulo 37: Decir la verdad.
Manteniendo un ritmo constante, el grupo de Anna se adentraba cada vez más en el bosque, sin embargo, por más que corrían, no lograban dar con los lobos que se habían llevado a Sarka, situación que arrancó un gruñido furioso de Giotto.
“¿Para qué quieren a la señorita Sarka?” ―le preguntó Gino a Anna― “Uvita, ¿no crees que estamos corriendo hacia una trampa?”
“Sí, pero no es para nosotros” ―dijo Anna― “Los hombres de Arioch no saben que estoy aquí, lo acabas de ver tú mismo”
“Bueno, ¿y sí usamo