Capítulo 36: Sin opciones.
Ante su tono burlón, Anna se congeló.
¿Débiles? ¿Estúpidos?
¿Cómo se atrevía ese hombre a hablar así?
Si bien estaban siendo superados en números, la mansión aún podía considerarse un lugar seguro, pues los mayores enfrentamientos, estaban teniendo lugar en el exterior, mientras que los pocos lobos que habían logrado entrar, estaban siendo contenidos, e incluso, eliminados.
― ¿De verdad crees que somos débiles? ―preguntó Anna en un gruñido y apretando sus puños con fuerza ―De verdad… ¿Crees que