Capítulo 30: Los miedos del alfa.
Al verse descubierto por su confidente, Alastor sonrió y se dio la media vuelta para clavar su mirada en las cristalinas aguas del lago.
― ¿Está nervioso mi señor? ―
― ¿Acaso soy tan evidente? ―preguntó Alastor clavando su mirada en una pequeña familia de patos que justo entraba para darse un chapoteo
―No mi señor, ha sabido ocultarlo muy bien ―
―Emmet, ¿estoy haciendo lo correcto? ―
Ante la pregunta de su alfa, Emmet suspiró y se colocó junto a Alastor, quien le dedicó una rápida mirada.
―Si u