Capítulo 31: Desatar la ira del alfa.
Ante el tono meloso de su hermano, Mendel, Tabatha rodó los ojos.
―Déjame ―le gruñó Tabatha a la joven que estaba con ella
Tras una reverencia, la joven mujer adoptó su forma lobuna y se adentró al bosque para dejar que Tabatha atendiera su llamada.
― “¿Te gustó mi regalo?” ―le preguntó Mendel
―Ha sido útil, ¿dónde la encontraste? ―
― “¿Me creerías si te dijera que fue ella la que me encontró a mí?” ―
―No ―dijo Tabatha con tono aburrido ― ¿Dónde la encontraste? ―repitió la mujer haciendo un ges