Todo estaba oscuro. Liam no podía moverse. Algo pesado y sofocante mantenía su cuerpo paralizado, como si lo aprisionara contra el suelo. Intentó abrir los ojos, pero era como si estuvieran sellados. El dolor se propagaba por todo su ser, y cada intento de moverse lo hacía más insoportable.
¿Qué pasó? ¿Dónde estaba?
La realidad comenzó a filtrarse lentamente en su mente, como una gota de agua llenando un vaso vacío. Recordó el frío… los gritos… y esa sensación de estar atrapado, impotente. De r