Liam estaba sanando, no solo físicamente, sino también emocional y psicológicamente. Se veía radiante, brillando más que el sol, floreciendo finalmente como la hermosa rosa que David siempre había visto en él. Sonreía con una sinceridad renovada, y se le notaba más seguro y confiado. Desde que conoció a los padres de David, algo en su interior se había liberado, como si finalmente hubiera encontrado el cierre de los ciclos de su vida. Había confrontado a sus propios padres, perdonándolos, pero