En el momento que escuché unas voces afuera, terminé por empujarlo, no lo hice demasiado fuerte, pero él de todas formas se separó con una sonrisa, mientras que a mí me palpitaba el corazón a todas velocidad, por un momento pensé que se iba a salir de mi pecho.
Estaba por bajar cuando él me detuvo.
—Esta noche Shyla y uno de los guardias te acompañarán a casa.
Lo miré por un segundo, aún estaba un poco aturdida por el beso.
—¿Qué?
—Está noche, voy a estar ocupado, así que ellos te llevarán