El trayecto hacia la casa de la manada esa mañana empezó demasiado tranquilo y debí haberlo sabido.
Porque Graham normalmente era insoportable cuando conducía. O estaba dando órdenes por teléfono, o tenía esa expresión seria y distante que hacía parecer que estaba planeando una guerra entera dentro de su cabeza, pero esa mañana no.
Esa mañana el sol entraba por las ventanas del auto, podía ver las casas y los negocios que recién estaban abriendo cuando pasamos por ellos, pero el ambiente dentr