El lugar estaba demasiado lleno.
Música alta, risas, vasos chocando y el olor a comida flotando por todas partes. Apenas entramos, Robin sonrió como si acabara de rescatarme de prisión y honestamente no estaba tan equivocada, aunque al ver tantas personas, ya no estaba muy segura, Robin se dio cuenta de mi gesto.
—Por fin una noche normal —me sonrió —. La pasaremos bien… como antes.
—Esto no es normal —murmuró Shyla detrás de nosotras, viendo a todas partes.
Deric iba adelante abriendo paso p