Graham…
No recuerdo en qué momento llegué a la oficina, solo el golpe seco de la puerta al cerrarse y el sonido de algo rompiéndose contra la pared, quizá una silla, una mesa o algún objeto que no importaba. Nada importaba porque la imagen seguía ahí, repitiéndose una y otra vez en mi cabeza, su cuerpo lanzándose frente a él, sus ojos cerrándose… esperando el golpe que yo mismo iba a darle, mis garras pasando tan cerca de su garganta que aún podía sentirlo en la mano, esa maldita fracción de s