Rosselyn…
No supe en qué momento dejé de pensar, solo en qué momento dejé de resistirme.
Porque un segundo antes estaba enojada, reclamando, recordándole que casi me había matado… y al siguiente sus labios estaban sobre los míos. En ese instante todo lo demás dejó de importar, su forma de besar no fue suave ni paciente, fue intensa, urgente, como si estuviera intentando probar algo, como si necesitara sentir que seguía ahí, que yo seguía ahí, y no lo aparté, no pude, porque algo dentro de mí r