—¡Despierta! ¡Despierta! —llamaba Astoria mientras saltaba en la cama de su amiga.
Necesitaban avanzar más su enfrentamiento en contra de Erika. Asto estaba dispuesta a enloquecerla por completo, que creyera que regresó de entre los muertos solo para vengarse de ella y de lo que provocó en su vida.
»¡Cora!, ¡Cora!, ¡Corazón bello! —continuaba saltando, esperaba no recibir un golpe de saludo. Cosa que no le sorprendería viniendo de esa chiquita de cabello rizado.
Un gruñido fue la respuesta que