Una gran carcajada resonó en el interior del vehículo, como respuesta a las pavadas que salían de la boca de ese hombre.
—¿Acuerdo? Luego de que abusaras de esa pobre chica con más personas… ¿Tienes derecho a una negociación? ¿Acaso tienes aire en el cerebro?
Apretó con fuerza la mandíbula, se aferraba al asiento e intentaba llegar a una solución pacífica y razonable con esa loca que conducía.
—No fueron así las cosas… —murmuró, tratando de encontrar palabras para justificar sus acciones pasad