La luz del sol mañanero comenzaba a asomarse por las cortinas, inundando la sala de estar con tonos dorados. Marcus estaba en la cocina preparando café, mientras Astoria hojeaba su teléfono en silencio. Ambos se sentían inquietos desde la noche anterior, no solo por lo que pasó con Marcus, sino por el comportamiento extraño de Coraline y Saddam, quienes se habían marchado sin dar ninguna clase de detalle.
De repente, el sonido del noticiero en la televisión interrumpió un poco la tensión que aú