Coraline y Saddam se dirigieron rápidamente a las afueras de la empresa en la que trabajaba su primera víctima. Derribarían una a una a las personas que participaron en esa atrocidad en contra de Astoria; sin embargo, los peces grandes se los dejarían exclusivamente a Marcus y a la víctima principal.
—¿Qué debemos hacer? —cuestionó Saddam desabrochando su cinturón.
—Haremos que el hombre se suba al auto, me haré pasar por su conductora. Le recordaré las cosas que hizo y en eso le llevarás comid