La mano de Marcus se aproximó a la mejilla de Asto, enjugó un par de lágrimas que ella no sabía que derramaba. La mirada de Marcus le indicaba que todo estaría bien; sin embargo, estaba asustada de que todo se repitiera de una manera tan cruel como la anterior.
Le aterraba salir lastimada una vez más.
—No tienes que decir nada, Astoria. No permitiré que alguien vuelva a lastimarte.
Una pequeña risita escapó de los labios de ella. Era irónico, se suponía que ella era su escolta personal y, ¿él l