El ramo descendió un poco, revelando el rostro risueño de Marcus. Recordaba que a Astoria le gustaban mucho las rosas, en todas sus formas, tamaños y tonalidades.
En su antigua casa, las mesas y esquinas estaban llenas de flores, lo que le daba vida al interior. Además, por ese tiempo, el pasatiempo de Marcus era observarla mientras sembraba o cuidaba de ellas.
Una parte de él sabía que a ella le costaría recibir un detalle de esa clase, y mucho menos de uno de sus clientes. Por eso, decidió us