Alister había pasado los últimos días en una especie de trance, encerrado en su propio mundo mientras su cuerpo sanaba lentamente. Las heridas físicas iban cicatrizando, pero las emocionales aún estaban frescas. Sabía que tarde o temprano tendría que enfrentarse a la realidad y, cuanto antes, mejor.
Con respecto a Samira, cada vez que se cruzaban por los pasillos, el aire entre ellos se volvía espeso y cargado de emociones contenidas. Generalmente, Samira trataba de no salir mucho de su habita