El albergue estaba ubicado en una zona oscura de la ciudad, un lugar donde el bullicio nocturno nunca cesaba. Los sonidos de la noche eran una mezcla de risas, gritos, y el constante murmullo de la vida urbana. Samira, exhausta, había encontrado refugio en el albergue, acompañada por Norman que insistía en no dejarla sola. Sin despedirse, le dio la espalda y entró al albergue sin siquiera mirar atrás. Norman permaneció en el auto, observando con frustración cómo Samira desaparecía tras las puer