C57: Háblame o me volveré loca.
Luego de que Samira fuera colocada en su celda, la puerta se cerró y los presentes se alejaron del sitio. Alister era quien caminaba por delante, hasta que detuvo sus pasos y giró hacia los hombres
—Cael, retírate —ordenó y éste obedeció sin cuestionar, dejando al Alfa a solas con Damon.
Alister miró al hombre y sus ojos, intensos y fríos, reflejaban el enojo que había sentido al enterarse del escape de Samira.
—Damon —su voz resonó con un tono cortante—. ¿Cómo permitiste que Samira lograra es