C42: Lamentarse es inútil.
El silencio se volvió tangible. Evangeline sintió un golpe helado en su estómago y su cuerpo entero se estremeció. La rabia empezó a hervir dentro de ella, su respiración se aceleró y sus manos se cerraron en puños mientras temblaba. La incredulidad la invadía: ¿Cómo podía ser que una humana común y corriente fuera la compañera destinada del alfa? ¿Qué habían visto los dioses en ella?¿Por qué una humana sin ninguna cualidad especial era quien merecía estar al lado de alguien tan valioso como lo