A la mañana siguiente, Alister se dirigió a su empresa. Estaba bastante inquieto y distraído, recordando el suceso de la noche anterior. A pesar de que buscó romper la amistad entre Samira y Angelo para estar tranquilo, no podía estarlo para nada. Samira quedó bastante triste después de haber tirado sus flores y ese no era el resultado que quería.
Finalmente, decidió convocar a Yimar a su oficina.
—Quiero que llames a la mejor florería de la ciudad y ordenes las flores y rosas más hermosas