Después de su enfrentamiento con Norman, Samira se sintió más ligera, como si una carga invisible se hubiera desvanecido. Antes, jamás habría tenido el valor de enfrentarlo, pues en el pasado lo amaba y lo tenía en un pedestal. Norman era su mundo, pero tras descubrir quién era realmente, cualquier sentimiento de amor hacia él se desvaneció.
Sentía una profunda satisfacción por la venganza llevada a cabo. Había enfrentado a Norman sin miedo, reconociendo que él no era superior a ella ni a nadi