Cuando Norman se marchó de la oficina, Alister marcó a Samira para hablarle sobre su encuentro con él. Le contó los detalles de aquella reunión y le comentó que ya había firmado los papeles de divorcio. Como no había hijos de por medio ni propiedades que dividir, todo el proceso sería más rápido y sencillo. Pronto, Samira sería una mujer completamente libre.
La mujer se sintió aliviada. Finalmente, no había nada que lo atara más con su pasado. Norman ya no significaba nada en su vida y pasaba a