C171: Tú eres mi vida.
Tres días después, Alister abrió los ojos lentamente, parpadeando ante la luz tenue que ingresaba por la ventana. Su cuerpo estaba pesado y adolorido, como si cada hueso y músculo hubieran sido atravesados por la guerra misma. Cuando trató de moverse, una punzada de dolor lo detuvo, recordándole las heridas que apenas comenzaban a sanar.
A su lado, Samira dormía profundamente, sentada en una silla junto a la cama, con toda la parte superior recostada en el borde. La observó en silencio, para lu