172: Es mi manera de demostrarte que mi amor es verdadero.
Samira no pudo contenerse más. Las palabras de Alister la habían tocado de una manera que nadie más podía. Las lágrimas comenzaron a deslizarse por sus mejillas, primero en silencio, pero pronto se convirtió en un llanto que parecía provenir de lo más profundo de su ser.
—No quiero que hagas eso… —manifestó—. No quiero que pienses en morir, Alister. No quiero que… por favor, no.
El Alfa levantó una mano para acariciarle la mejilla con ternura, atrapando con sus dedos algunas de las lágrimas que