C15: Mi compañera destinada.
Alister se encontraba en su habitación, sentado en el borde de la cama. Sus heridas fueron recién atendidas por Jonás, así que unos vendajes cubrían sus brazos y torso y el dolor persistente era un recordatorio de la reciente batalla. A pesar de todo, sus pensamientos estaban con Samira.
Después de un rato de soledad, un suave golpeteo en la puerta lo sacó de su estado absorto.
—¿Quién es? —preguntó, con su voz resonando en la silenciosa habitación.
—Soy yo, Samira —respondió ella desde