C121: Déjame reparar lo que rompí.
Samira lo miró sin parpadear y su cuerpo se tensó por completo cuando vio a Alister arrodillarse. No deseaba eson ni esperaba que lo hiciera, por lo tanto la había tomado por sorpresa. Pero el Alfa no iba a detenerse, no podía ni quería hacerlo.
—Fui un cobarde —admitió, con la voz más fuerte esta vez, como si hubiera tomado el dolor que sentía y lo estuviera dejando salir en forma de palabras—. Te dejé sola cuando más me necesitaste y no soy digno de tu perdón, lo sé... —sus ojos se nublaron,