76. Abrela
Desde la mesa de metal helada, contemplé el ajetreo que me rodeaba. En la sala de espera, se podía ver una mezcla de emociones, algunas reflejaban alegría, mientras que otras mostraban tristeza en los ojos. Mientras aguardaba a la llegada de Daniel, observaba a varios reclusos reunidos con sus seres queridos, compartiendo abrazos con conversaciones cargadas de emociones entre risas y llantos.
Finalmente, entre la multitud, lo reconocí. Avanzaba con la mirada hacia abajo y los hombros caídos,