56. Confía en mí
Se dice que el corazón y el instinto de una mujer nunca se equivocan. Aunque Alexander se mostraba sereno, en mi interior, una corazonada me indicaba que existía un secreto que debía descubrir. Tomé asiento en el borde de la bañera aguardando su contestación, la cual nunca llegó.
—Alexander, —expresé con gran seriedad en mi tono de voz. —Estoy brindándote la posibilidad de hablar. En el caso de que descubra que me estás mintiendo, puedes considerarte fuera de mi vida. No soportaría nunca una sit