41. Caballos
—¡Mami! ¡Despierta mami!

Los chillidos llenos de alegría de Alejandro podrían ser capaces de mover una montaña. Levantarme resultaba complicado debido a que Alexander me envolvía como un gran oso con sus abrazos. Pude escuchar su leve risa tras la situación y agradecía que ambos hubiéramos dormido con pijama. Alejandro brincaba en la cama, provocaba que nos moviéramos de un lado a otro.

—Alejandro, ten cuidado, te vas a caer. ¿Podrías dejar de brincar?

—¡Por favor, mamá, despiértense! La abue
J.M.Rose

Hola :D gracias por seguirme hasta aqui y los veo en un rato.

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Clarelys TarazonaPensar que el estatus para algunos es lo más importante, los medios suelen ser crueles
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